Un volcán, dos canguros, un payaso, una fotógrafa y un dinero en un cajón

El 20 de marzo de 2010 un volcán de nombre impronunciable entró en erupción en Islandia.

Unos meses antes, el 31 de octubre de 2009, el McDonalds de la capital, Reikiavik cerraba sus puertas.

Adiós al payaso Roland McDonalds y a los Happy Meal.

Entonces, un islandés friki de nombre igual de impronunciable que el volcán que jodió a medio mundo meses después, decide comprarse su última hamburguesa esa noche.

Pero no se la come.

La guarda y se olvida de ella.

Al cabo de los años se la encuentra de casualidad y descubre que la hamburguesa está como el primer día.

Esto mismo le pasó años antes a dos australianos.

En 1995 deciden meter una hamburguesa en una caja y no abrirla hasta pasados 20 años.

En 2015, cuando la abren, los canguros se hacen famosos hablando de su momia-hamburguesa …

… que permanece incorrupta, igualita que el primer día.

No le ha salido ni una sola arruga.

Seguimos.

El 10 de abril de 2010 la fotógrafa niuyorkina Sally Davies compra un Happy Meal en un McDonalds de la Gran Manzana.

Había oído hablar de la historia del islandés y decidió comprobar si era cierto lo que contaba aquel tipo.

Por ello se puso a fotografiar diariamente a la hamburguesa …

… y la hamburguesa se hizo eterna.

Ya han pasado casi 4000 días y a este ritmo la hamburguesa de la gran M roja va camino de robarle el protagonismo a la Sábana Santa.

En el año 2000, una vez pasado el susto que nos habían metido en el cuerpo con el cambio de siglo y comprobar que los ordenadores no se volvieron locos y que seguía amaneciendo por el este, decidí meter en un sobre varios billetes de nuestras queridas pesetas.

Uno de 10 mil, uno de 5 mil, uno de 2 mil, uno de mil … la colección completa.

Estaba previsto que en enero de 2002 el euro entrara en circulación y me hacía ilusión conservar billetes nuevos de pesetas para la posteridad.

El otro día me encontré el sobre, que estaba guardado en una de las cajas de cuando hicimos mudanza en 2010.

Lo abrí y allí estaban los billetes de pesetas …

... igual de eternos que el BigMac del islandés, los canguros y la fotógrafa americana.

En 1995, un BigMac costaba en España 355 pesetas.

Al cambio, 2,13 euros.

En 2015, un BigMac costaba en España 3,65 euros.

Con 5 euros, al cambio, en 1995 podíamos pedirnos dos BigMac.

Uno para ti y otro para mi.

En 2015, con 5 euros solo podíamos pedirnos uno.

O para ti o para mi.

O un bocado cada uno hasta que se acabe.

Mira.

El dinero metido en un sobre sigue siendo el mismo dinero.

No crece.

No se reproduce.

Pero si que pierde valor.

Por culpa de la inflación.

Uno de los principales enemigos de tu dinero.

Una de las principales razones por las que deberías haber comenzado a invertir hace años.

Es lo que hay.

Por cierto ... quiero hablarte de una frase que dicen que dijo un Nobel de Física.

Pero yo no tengo tan claro que la dijera.

A ver qué piensas tú.

La tienes en tu bandeja de correo.

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"Si esto lo hubiera dicho el torero Jesulín, no tendría la misma fuerza"

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