Estas rutinas te vendrán bien

Estas rutinas te vendrán bien

Esta mañana me ha escrito un autónomo.

El correo de ayer se ve que le picó.

Si pica, pues puede que duela.

Aunque mi abuela decía que si picaba era porque estaba curando.

Pero eso era después de echarme un chorreón de agua oxigenada en la sangrante herida.

Primero la herida.

Luego el agua oxigenada.

Luego el picor.

Luego se iba curando.

Bueno.

Si tu herida es el incierto futuro de tu pensión, yo te propongo una cura que no pica.

Requiere esfuerzo por tu parte, pero no pica.

Mi cura se basa en las rutinas.

Rutina uno, ahorrar.

Rutina dos, invertir.

Rutina tres, repetir la rutina una el mes siguiente.

Rutina cuatro, repetir la rutina dos el mes siguiente.

Y así, todos los meses.

En realidad son solo dos rutinas, repetidas de manera continua mes a mes.

Es lo que tienen las rutinas.

Que se basan en repetir algo continuamente hasta que lo haces sin darte cuenta.

Yo por ejemplo, todos los días a las 19:19 te envío una historia como esta.

Tú, sin darte cuenta, la lees.

¿Ves qué fácil?

Pues nada.

Ahora haz lo mismo, pero con tu dinero.

Rutina uno y rutina dos.

Para la uno no te puedo ayudar.

Depende de tí y si no te da la gana ahorrar, pues serás un pobre miserable toda la vida.

Es lo que hay.

Para la dos, pues si te puedo ayudar.

¿Cómo?

Pues hablamos y te lo cuento.

Hablemos

Mañana, más y mejor.

Un saludo,

Pepe Díaz